Las nuevas tendencias del turista y la responsabilidad con el entorno

Pese a la existencia de definiciones más o menos exactas, cada uno en nuestra cabeza tenemos un concepto de turismo. Algunas personas viajan por status, otras por rutina, hay quien viaja por obligaciones, también los hay que viajan por romper con la rutina y por supuesto hay quienes viajan por reencontrarse con el aventurero que intrínsecamente el ser humano tiene en sus genes.

¿Nunca os habéis preguntado que es lo que nos mueve a convertir lo desconocido en conocido o lo lejano en próximo?

A lo largo de los años las motivaciones que nos han llevado a movernos han sido muy variadas. El turismo es un fenómeno muy susceptible a los cambios y siempre es un verdadero reto adaptar las ofertas a las necesidades del cliente.

Entre los grandes cambios que nos importan en materia turística en el proyecto Cidecot, están todos aquellos que se generan en relación a la responsabilidad con el entorno. Ya hay personas que condicionan sus vacaciones según la gestión del entorno y de la relación con las comunidades locales decantándose por las opciones más sostenibles. Esta tendencia se está consolidando y en mercados como el Alemán tienen cuotas de mercado más que interesantes, que obligan a los destinos a implementar líneas que vayan más acorde con las necesidades de este tipo de clientes. Todo un ejemplo que nos demuestra el poder que el consumidor tiene sobre la oferta.

Sintetizamos en los siguiente apartados cuales pueden ser líneas de trabajo en materia de turismo sostenible:

  • El Medio Ambiente como ventaja competitiva: El incremento sostenido de la demanda de viajes a nivel mundial  genera importantes residuos y una gran sobrecarga en el medio ambiente. Ligado a esta problemática, el gran reto de los destinos turísticos se encuentra en la gestión de sus recursos naturales, de forma que se contribuya a la conservación de la identidad local con la actividad turística.
  • La Conservación del Patrimonio es clave: La decadencia social y la pérdida de identidad local, costumbres y patrimonio tangible e intangible pueden ser algunas de las secuelas del turismo cuando es mal gestionado o pasa sin gestionar. Esto trae como consecuencia profundas mellas en la sociedad receptora, así como una pérdida de competitividad al desaparecer factores que aportan valor al viajero.
  • Nuevas tendencias de demanda. El turista, cada vez más,  espera de su destino, alojamiento, restaurante, atracción, transporte, entre otros, y cada vez más también una serie de valores que van más allá del producto, buscando agregados emocionales que diferencien y guíen las decisiones de compra. Entre estos valores se encuentran vivir la autenticidad local, el disfrute y preservación de recursos naturales y experimentar la autorrealización mediante acciones solidarias que aporten valor a la sociedad y al medio ambiente.
  • Movimiento “Slow Travel”. Conocer mundo ya no es ver muchas cosas en poco tiempo y estresarse por llegar a todas partes. Se trata de estar a pie de calle o de camino, conviviendo con la gente del lugar y aprendiendo de ellos. Sumergirse sin prisa y con curiosidad en un nuevo escenario significa también desintoxicarse del estrés y de la ansiedad, así como huir de la dependencia tecnológica.
  • Iniciativas sostenibles desde un apoyo Institucional. Organizaciones y Administraciones de todo tipo están apoyando iniciativas que contribuyen a la sostenibilidad en el sector y son conscientes de su valor estratégico. Existen múltiples certificaciones privadas, públicas y mixtas que premian, apoyan y reconocen las acciones medioambientales, socio-culturales y ecológicas de la industria turística.
  • Viajar para aprender. Nace una nueva sensibilidad hacia el entorno visitado, tanto natural como social y cultural. Viajar es también un medio para buscar y disfrutar de nuevas experiencias más enriquecedoras, probar cosas diferentes, aprender, experimentar, intercambiar y compartir. Por lo tanto la relación estrecha entre turista y personas autóctonas del lugar se consolida como uno de los importantes intereses del propio viaje.
  • Adaptación de la Oferta a los Mercados.  Destinos turísticos, hostelería y restauración son cada vez más conscientes de las necesidades emocionales y de las demandas ambientales, sociales y culturales de viajeros. Es por ello que buscan cambiar su gestión hacia una dirección más responsable, ética y sostenible que les permita aportar valor a sus potenciales clientes en origen y destino al tiempo que se diferencian de la competencia.

Es importante tener esta perspectiva de los mercados, pese a que no siempre es el enfoque predominante. Hay un importante turismo de masas que se complementa con esta tendencia responsable. El objetivo es trabajar la concienciación y poco a poco guiar a todos los perfiles de turistas a líneas más responsables con los destinos.

Pese a que el precio sigue siendo el parámetro más sensible ante la demanda, la propia responsabilidad irá ganando enteros en turistas con un mayor poder adquisitivo.

Si nos ponemos por un momento en el lugar de un gestor de destino, ¿Consideramos interesante seguir estas líneas y apostar por este tipo de turistas, o hipotecar nuestros pueblos por un tipo de turismo que degrade los recursos y deteriore las identidades?

 Fuente de la imagen: http://www.turismorural.com/Ficha.aspx?ID=833

 

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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