El Turismo Rural y las nuevas tendencias de demanda turística

Si algo tiene el sector turístico muy por encima del resto de sectores es una capacidad de cambio, de adaptación a las nuevas tendencias del mercado y a la generación de ideas. Después años trabajando con hoteleros, técnicos de administración, académicos…, reconozco que existe una flexibilidad y una capacidad de sacrificio ante la demanda, que hace a España sea un referente turístico a nivel mundial.

Ese adaptación conlleva una exigencia y una gran de dedicación que posiblemente sea más evidente cuando se trabajan en grandes volúmenes y se disponen de más medios, que permitan implementar nuevas posibilidades a sus sistemas de distribución y/o productivos.

He considerado importante que esta información debe llegar también a los ámbitos rurales, ya que hay mucho trabajo por delante en la especialización y la personalización de la experiencia turística. Soy de los que piensan que no hay mejor segmentación que un producto de calidad, aunque parto de la base de que en España tenemos un nivel muy alto, pero siempre mejorable, el objetivo es la excelencia y la mejora constante.

Vamos a realizar un pequeño recorrido por alguna de las tendencias turísticas que son realidades en muchos de los casos, y que nos proponen posibilidades de especialización, que en Turismo Rural se deben implementar:

  • Viajeros tecnológicos (Millennials). Esta definición de viajero no es algo futurista que esté a años luz de la demanda real, la gente se mueve con la tecnología y sus viajes se condicionan por la información en estos entornos. Características de este viajero:
    • Utilizan la tecnología como medio de socialización.
    • Muy condicionados por el factor precio.
    • Reservas de última hora.
    • El fin (experiencia) justifica los medios.
    • Necesitan conexión Wifi en los destinos.
  • Turismo de Salud y bienestar. La demanda de wellness va ligada a la utilización del viaje como forma de desconectar del estrés de la vida diaria. Se va un poco más allá, y se utiliza el viajar de forma que podamos mejorar nuestra salud y nuestra condición física:
    • Apuesta por la comida saludable.
    • Muy ligado a ambientes naturales.
    • Actividades relacionadas con el ejercicio físico saludable.
    • Clientes de poder adquisitivo medio/alto.
  • Refugios de silencio tecnológico. Al igual que hay una tendencia muy tecnológica hay otra que rompe totalmente con este elemento e introduce la desconexión total. Volver a nuestros orígenes más primitivos al margen de la gran vorágine tecnológica. Elementos en común:
    • Experiencias desarrolladas en ambientes rurales.
    • Lugares sin televisión ni conexión a Internet.
    • Evitar ruidos y lugares demasiados intervenidos por la acción del hombre.
    • Apuesta por la sostenibilidad del destino.
  • Experiencias ligadas a la identidad. Existe una búsqueda por un determinado grupo de turistas que quieren disfrutar del turismo al margen de propuestas comerciales y artificiales. Buscan la autenticidad y sentirse protagonistas de la mano de experiencias enriquecedoras en contacto directo con personas autóctonas del lugar.
    • Se busca salir fuera de los circuitos comerciales.
    • Uso de las nuevas tecnologías para encontrar este producto.
    • Prima la autenticidad por encima de la calidad.
  • La economía colaborativa en aumento. Pese a vivir momentos de reajuste y de cambio, la economía colaborativa entre los diferentes actores del destino toma fuerza. En estos momentos apostaría por aprovechar los canales y estar al lado del turista, evitar la confrontación y profesionalizar al máximo la actividad, como ventaja competitiva:
    • Utilizar nuevos canales en favor de nuevos modelos de negocio.
    • El cliente tipo suele ser el Millennial que se sale de lo tradicional y encuentra aquí una reducción del precio del viaje.
  • El turismo de la improvisación. Con tanta información el cliente termina un poco cansado de la sobreplanificación del viaje, y hay quienes cogen la mochila y solo quieren dejarse llevar y sorprenderse con todo aquello que encuentran a su paso. Está muy ligado al “Slow Travel” que ya hemos hablado en algún que otro artículo de Cidecot. Características:
    • Viajero concienciado en problemáticas sociales y ambientales.
    • Amante de la buena cocina local.
    • Valora la calidad por encima del precio.
    • Viajero experimentado con una media de edad superior a los 40 años.
  • Viajes a la carta personalizados. El gran volumen de datos que tienen los grandes touroperadores hacen que utilicen el fenómeno “Big Data” en su favor, y apuesten por una personalización del viaje. Analizan tendencias de consumo, tratando de anticiparse al cliente y adaptando al máximo el producto final. Características:
    • Viajeros que buscan el lujo y la exclusividad.
    • Uso de agencias tradicionales que les paqueticen la experiencia.
    • Poder adquisitivo alto.
    • Buscan sentirse especiales.
  • Viaje según el momento vital. Tanto destinos como establecimiento deben tener empatía por el cliente y personalizar la oferta según las circunstancias de este. Tanto si es un cliente de tercera edad con movilidad reducida, si es una persona discapacitada, una familia con perro, una pareja de enamorados…, se debe tener una conciencia social y poner los medios necesarios para que se sientan como en casa.

Estas son algunas de las líneas de trabajo sobre las que muchos destinos y establecimientos determinan sus productos turísticos. El cliente marca el camino y el resto de agentes deben bailar al son de la música que proponga el cliente. En Turismo Rural hay un largo camino por delante aunque no menos apasionante, dado que el potencial existe y cada día la concienciación también cala más en el sector.

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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