El Turismo Identidad. La autenticidad como valor dominante de la experiencia

El Turismo como actividad potenciadora de la identidad de los destinos está por encima de cualquier comodidad que se pueda demandar hoy en día en relación a los propios lugares. Dentro de las tipologías de turismo, cabría destacar la importancia que este tiene como actividad económica. Esta permite, actuar como uno de los principales activos y atractivos para fomentar la economía local, y a su vez servir como elemento canalizador de los principios y de una identidad propia del destino.

Desde Cidecot proponemos y acuñamos un término que consideramos imprescindible para entender el Turismo tal cual lo conocemos hoy en día. Nos referimos al concepto de Turismo Identidad. Se trata de una confluencia de valores potenciadores de la identidad de un lugar, y de la satisfacción de una experiencia turística auténtica por parte del turista.

Dado el panorama actual, donde el consumidor se ve colapsado por un bombardeo publicitario constante, decidir entre gran cantidad de alternativas se hace complicado. En la parte crítica del proceso de reserva o de toma de decisiones, se está comprobando cómo los factores determinantes a la hora de valorar las opciones parten de conceptos tan sencillos como las opiniones de otros turistas y las experiencias transmitidas tanto desde soportes online como desde el clásico boca-oreja. De esta forma nos damos cuenta de cómo el ser humano no es tan complejo como puede parecer a través de la pantalla de un Smartphone o una Tableta. En realidad nos movemos por impulsos emocionales que nos trasmiten de una forma real y fiel, con experiencias vividas, algo que, cada vez más, marca la diferencia a nivel tecnológico pero ha existido toda la vida en el offline.

En relación a un concepto más amplio del turismo, conocemos como hay instalaciones espectaculares, monumentos maravillosos, museos alucinantes, ciudades impresionantes, millones de turistas al año, infraestructuras espectaculares…. Un sinfín de posibilidades que de ningún modo nos garantizan una experiencia plena. Se trata de ir mas allá de la estética y poder acceder a esa parte esencial y carismática, esa conexión con la realidad del lugar, que desde el punto de vista de un organismo externo, este pueda aprender y entender lo que allí está ocurriendo, sin tópicos turísticos de por medio.

Vivimos bajo una lucha no declarada entre un turismo superficial y masificado y uno que rompe barreras y permite, de una forma sostenida, que tanto el turista como el destino establezcan una relación auténtica. Como propuesta de máximos, los órganos encargados de la administración turística deberían tener presente la necesidad de una base diferenciadora para que la actividad prolifere en la escala local y que se trabaje en favor de las mejoras de las condiciones.

Ligado a esta corriente de positivismo experiencial, potenciada por una situación de globalización, encontramos cifras tan significativas como las que plantea la OMT, en las que encontramos que partir de 2015, por primera vez en la historia, los países en desarrollo recibirán más turistas que los principales destinos turísticos de los países desarrollados, incluyendo París, Roma y Nueva York. Otra información interesante, refleja que para 2030 se estima que el 58 por ciento de los viajeros internacionales visitará países de América Latina, Asia, Europa Central y del Este, Oriente Medio y África en desarrollo.

Por lo tanto, todo parece indicar que el camino para las comunidades locales que busquen en el Turismo una actividad que dinamice la actividad económica, es el de la apuesta por la autenticidad. Su principal fuerza reside en el ser lo que realmente son, sin intentar de aparentar algo forzado que desvirtúe por completo la visita. Es importante tomar conciencia de esta parte, de mejorar al máximo el producto desde un punto de vista de contexto, que se busque el beneficio común y la confluencia de conjunto, ya que una actividad compacta, bien gestionada y con encanto, es básico para favorecer que el turista quiera volver y que actúe a su vez de “evangelizador” del destino.

 

 

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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