Rural no es lo mismo que descuidado

revolA veces, a la hora de decorar o de equipar un negocio de turismo rural, se cae en el error de buscar lo tradicional más allá de la funcionalidad, con dudoso buen gusto o dejando de un lado las necesidades del presente.

La idea, por supuesto, debe ser otra.

De lo que se trata en la decoración y ambientación de una casa rural es de traer al cliente, por lo general residente en el medio urbano, a un ambiente que le resulte cercano, deseable y acogedor, sin pedirle a cambio que renuncie a sus costumbres o se amolde a viejas manías. El pote con el que guisaban nuestros abuelos está muy bien como objeto decorativo, pero intentar que lo utilicen lo inquilinos para calentar agua sólo tiene gracia si es como demostración para los más pequeños o como desafío, de cinco minutos, para los padres.

Los materiales empleados deben recordar al medio en que nos encontramos, por supuesto, pero su diseño, desde nuestro punto de vista, debe inducir a lo moderno, creando así el necesario contraste para remarcar que el campo y el medio rural no son un residuo del pasado, sino una opción perfectamente válida y completamente viva.

En ese sentido, por ejemplo, os invitamos a echar un vistazo al catálogo de Revol, una elegante marca de Caterideas, empresa dedicada al suministro de equipamiento para hostelería. Como podéis ver, tienen todo tipo de enfoques para cualquier estilo que se quiera dar a la casa, desde el más formal y tradicional, al puro contraste entre el ambiente rústico y el equipamiento más funcional.

Lo importante siempre es tener un estilo propio, saber lo que quiere el cliente, y compatibilizar ambas necesidades: satisfacer al cliente al tiempo que se conserva la esencia de la idea que alumbró nuestro proyecto.

Con esto, el éxito está asegurado.

 

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Breves consejos para montar una granja de cría de caracoles

Nuestro animal de granja

Nuestro animal de granja

Entre los recursos del medio rural, la ganadería siempre ha ocupado un lugar destacado. Lo que pasa es que al pensar en ganadería nos imaginamos normalmente vacas, ovejas y caballos. Pero hay otras opciones, cada vez con mayor valor añadido y con mayores opciones de comercialización. Vamos a hablar hoy de los caracoles, con unos cuantos consejos iniciales sobre el modo de montar una explotación.

Vayamos por partes:

-1- Terreno

En primer lugar debemos disponer de un terreno llano, bien saneado,  y donde se pueda dispones de agua, electricidad y buenas comunicaciones. La forma del terreno es importante, pues necesitamos cerrarlo bien y los terrenos irregulares son más caros y y ofrecen menores rendimientos.

-2- Crear líneas de engorde.

Este es el momento de distribuir el terreno en función del número de líneas de engorde de caracoles que pretendamos colocar. En general, se usan cajones de cincuenta metros de largos por dos metros de ancho, aunque existen otras medidas. Como hay que dejar pasos, cada líneas de cuenta como tres metros de ancho. Ojo a este cálculo, pues más de uno se ha encontrado con que no tiene por dónde pasar, o con que le sobra terreno, con el consiguiente desaprovechamiento.

-3- Estructura metálica

Entonces, con las líneas de engorde ya colocadas, hay que proceder a montar la estructura metálica. Se trata de un tema de construcción que no vamos a abordar aquí, pero que no es en absoluto compleja. En lo fundamental funciona como cualquier pequeña estructura metálica de una  nave ganadera.

 -4- Los nebulizadores

Concluida la estructura metálica, hay que preparar los nebulizadores para que los caracoles dispongan de la humedad adecuada, y se evite el impacto directo del sol. Una vez más, se trata de un tema técnico en el que se conviene contar con un profesional, pero la distribución del agua no difiere mucho de la que se emplea en un riego por aspersión. Y decimos la estructura, no el procedimiento: aquí se trabaja con nebulizadores, que consumen muchísima menos agua, y no con un sistema de riego.

-5- Asegurar el perímetro.

Para evitar que entren ratones o se escapen los caracoles, hay que colocar una malla fina, enterrándola unos 15 cm por debajo del suelo. En este proceso hay que tener particular cuidado, pues los ratones pueden causar verdaderos estragos en las líneas de cría.

-6- Cultivo del trébol

Una vez se haya montado el riego, se siembra el trébol, que será el hábitat de nuestros caracoles. A veces también se lo comen, pero la alimentación principal será a base de pienso. Hay que elegir el momento de la siembra para que el trébol esté crecido cuando comience el calor.

-7- Cubierta de sombra

El criadero debe estar protegido del sol directo, para lo que debemos colocar una malla de sombreo, de tamaño acorde al de nuestro criadero. La cubierta tiene que ser consistente de modo que se eviten los embates del viento y resista también la lluvia sin mayores problemas. Esta pieza, junto a la tela metálica de protección será lo que mayores problemas nos podrá causar en el futuro, así que conviene ser cuidadosos.

-8- Suelta de alevines

En este momento, se sueltan los alevines, y podemos empezar. Pero con paciencia, porque los alevines tienden a esconderse y a veces pensamos que se han muerto o se han ido, cuando en realidad suelen estar escondidos en el trébol.

Sobre las posibilidades comerciales de esta actividad ya hablamos otro día.

 

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