El Slow Food como valor añadido del turismo rural

El término “Slow food” va en relación a un movimiento internacional que se contrapone a la estandarización del gusto en la gastronomía, y promueve la difusión de una nueva filosofía que combina placer y conocimiento. Es un baluarte de la conservación de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos y métodos de cultivo.

La gastronomía es un valor al alza, un compañero inseparable de una experiencia turística plena y una seña de identidad de la cultura de allá donde viajamos, por lo tanto la apuesta por el movimiento “Slow Food” debe de ser un de manera directa o indirecta una de las acciones por las que los destinos rurales deben de reafirmarse.

Cuando viajamos nos gusta sentirnos parte del lugar y no hay lugar que se precie que no tenga sus recetas típicas o tradicionales, que chocan por completo con conceptos de comida rápida, estandarizada, fuera de toda tradición e identidad. Todo lo contrario que ocurre en la mayoría de los destinos rurales, que ven en su cocina un estandarte de diferenciación.

Incluso la Unión Europea ha elegido al movimiento “Slow Food”, para desarrollar proyectos y programas que tengan como público objetivo a los niños en las escuelas y traten de evitar la obesidad mediante la orientación al consumo hacia productos como las frutas y verduras o la leche. No solo la tradición está en juego sino que también la salud, una dieta equilibrada y saludable es sinónimos de bienestar y de positivismo.

Por lo tanto el enfoque de Slow Food en relación al turismo no debe considerarse como un fenómeno aislado, sino todo lo contrario, es un factor totalmente complementario a lo que vienen siendo las nuevas tendencias turísticas responsables con el destino.

De cara a poder implementar mejoras y valores entre destino y movimiento Slow-Food, se nos ocurre desde Cidecot algunos aspectos interesantes a llevar a cabo entre alojamientos y restaurantes, que crean en este corriente para mejorar el producto turístico:

  • Cuidado de la gastronomía: La gastronomía y el cuidado de la misma debe de ser un valor diferencial de cualquier establecimiento turístico que ofrezca alimentos entre su oferta.
  • La estación del año se refleja en la mesa. En cada estación recuperar el placer de los sabores que van en relación a la producción de ese momento del año, trasladándonos a las soluciones auténticas de antaño como conservas, aceites, salazones…
  • Trata de cultivar o de crear tus productos. Dentro de las posibilidades de cada uno existe la posibilidad de poder cultivar alguno de los platos o alguno de los productos de tu establecimiento, totalmente recomendable distribuir productos desde el cariño de haberlos criado.
  • La tradición no está reñida con la elegancia. La cocina no tiene porque perder parte de la tradición para poder adaptarse a los nuevos tiempos. Los pueblos es importante que sigan apostando por su cultura sin perder de vista las tendencias del mercado.
  • Apuesta por los productos locales. Escoge los productos de los agricultores y los ganaderos locales, de esta forma fortalecerás la economía local y contribuirás a reforzar los vínculos entre los habitantes de tu propio territorio.
  • El cliente que valora su alimentación valora tu producto. Bajar la calidad del producto a la par de los precio te conduce a un callejón sin salida. Una de producto de calidad a precios razonables, es más inteligente a largo plazo, ya que simplemente produce clientes más satisfechos.

 En relación al movimiento Slow Food me parece interesante poder ver este pequeño video en el que aparecen diferentes testimonios de personas que ven en el movimiento Slow una vuelta hacia lo auténtico, lo tradicional y lo natural:

Slow Food

Como contacto y referencia más significativa dentro del movimiento Slow Food aquí en España está Slow Food España. Esta organización fundada por Carlo Petrini en 1986, se convirtió en 1989 en una asociación internacional. Actualmente cuenta con más de 100.000 socios y está presente en 160 países, con sedes nacionales en Italia, Alemania, Suiza, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Holanda.

Para terminar y a modo de resumen nos gustaría dejar claro el concepto de Slow Food en relación a los destinos rurales. Su significado radica en prestar atención a la comida, a como comemos y a que comemos. Valorar especialmente la calidad, la procedencia de las materias primas que utilizamos y el modo de cocinarlas, todo ello ligado a la cultura de los lugares, conformando un producto gastronómico en sintonía con el contexto donde viajas y en armonía con la salud del ser humano.

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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