Sanidad animal Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

Autora: Elena Cebada Ramos
Coordinadora Industrias Agroalimentarias- Proyecto Vadinia- San Froilán.

Uno de los principales objetivos de la legislación en materia de sanidad animal consiste en asegurar la salud de las personas y su protección, en relación con la seguridad alimentaria.

Para ello es fundamental garantizar la seguridad a lo largo de la toda la cadena alimentaria, cuyo primer eslabón lo encontramos en los agricultores y ganaderos. Se hace necesario, por tanto, para cumplir uno de los compromisos finales de la Unión Europea hacia la protección del consumidor, un planteamiento integrado que garantice la seguridad de los alimentos desde el lugar de producción hasta su puesta en mercado.

Los peligros presentes en la producción primaria deben detectarse y controlarse. En este momento nos encontramos con numerosa legislación, estrechamente relacionada entre sí, cuya finalidad no es otra que integrar la producción primaria en la seguridad alimentaria, no sólo controlando al productor, sino también las interacciones existentes entre los distintos operadores de la cadena alimentaria y entre sanidad animal, bienestar y otras consideraciones de la salud pública en todas las fases de la producción, transformación y distribución.

 

La ganadería, actividad de la Montaña Leonesa, como base de la seguridad alimentaria

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La elevada importancia de las enfermedades sujetas a control oficial, como la tuberculosis o la brucelosis, es debida a múltiples causas, entre las que cabe destacar:

  • Muchas son enfermedades profesionales, que afectan principalmente a los colectivos en contacto más estrecho con animales (ganaderos, veterinarios, operarios de mataderos, etc.).
  • Su trascendencia a la salud pública, dada en muchas ocasiones por su carácter zoonósico (enfermedades que se transmiten de forma natural entre los animales y el hombre, y viceversa), con las graves implicaciones que ello tiene para la salud humana. El contagio se puede producir no sólo por contacto con animales enfermos o su entorno sino por consumo de alimentos y productos contaminados y no higienizados convenientemente.
  • Motivos de sanidad animal, con presentación de brotes de mayor o menor gravedad y contagiosidad.
  • Motivos económicos, que ocasionan grandes pérdidas en las explotaciones (abortos, pérdida de valor de las canales, disminución en las producciones, etc.).
  • Motivos comerciales, dada la restricción de movimientos a que se ven sometidas las explotaciones afectadas y el menor valor de los productos que los operadores obtienen en sus transacciones.

Los planes sanitarios establecidos se basan en:

  • Prevención. Conjunto de medidas destinadas a evitar la enfermedad, protegiendo al animal y al hombre. Se efectúa cuando en una zona no existe la enfermedad y combinando una serie de acciones tratamos que no aparezca en ella.
  • Lucha o control. Conjunto de medidas para disminuir la frecuencia de infección. Cuando los niveles de una enfermedad son bastante elevados, tratamos de disminuir su incidencia al mínimo posible.
  • Erradicación. Su objetivo es eliminar la enfermedad por completo. Se puede plantear cuando la prevalencia de la enfermedad es baja.

Los programas de lucha se inician en nuestro país de forma sistemática a partir de 1986. Desde entonces, los Programas establecidos se han ido adaptando a las necesidades y evolución conseguida respecto a la lucha frente a las enfermedades objeto de los mismos, teniendo en cuenta para ello los cambios del sistema productivo y estructural de las explotaciones y prestando una especial atención a la evolución del conocimiento científico.

Los Órganos Competentes de las Comunidades Autónomas son los responsables de la ejecución y desarrollo de dichos programas en el ámbito de sus territorios.

Han de informar a la Subdirección General de Sanidad e Higiene Animal y Trazabilidad del MAGRAMA, encargada de coordinarlos y que a su vez deberá informar sobre la incidencia y evolución de estas enfermedades a la Comisión de la Unión Europea.

La base normativa en materia de sanidad animal es basta. Contamos en primer lugar con lo establecido en la Ley 8/2003, de Sanidad Animal y la Ley 6/1994, de Sanidad Animal de Castilla y León, así como en el Decreto 266/1998, por el que se aprueba el Reglamento General de Sanidad Animal.

Precisamente dicha Ley establece que la Junta de Castilla y León podrá planificar, organizar, dirigir, ejecutar y evaluar en su ámbito territorial Campañas de Saneamiento Ganadero no reguladas por disposiciones de ámbito estatal. Estas Campañas, o programas sanitarios de control y erradicación de enfermedades, tendrán el objeto de erradicar aquellos procesos patológicos de los animales regulados en dicha Ley que comprometan o puedan comprometer la viabilidad económica de las explotaciones ganaderas.

El Servicio de Sanidad Animal de la Junta se ha dotado de los medios necesarios para hacer frente a estos desafíos sanitarios, tanto humanos como materiales, cuya base lo constituyen:

  • Los Servicios Veterinarios Oficiales, que a los diferentes niveles actúan como primeros garantes del sistema.
  • Los veterinarios de empresas adjudicatarias, encargados del desarrollo de ciertos programas sanitarios.
  • Los veterinarios de explotación y ADS, que se encargan del cumplimiento del programa sanitario de las explotaciones de las que son responsables.
  • La Red de Laboratorios de Sanidad Animal, que son una pieza básica en la Red de Alerta Sanitaria, y por tanto, del Sistema de Vigilancia Epidemiológica en Sanidad Animal.

No podemos olvidar tampoco la responsabilidad que en este ámbito tienen los propios productores, que han de estar informados, formados y respetar en todo momento las condiciones de bioseguridad y control de movimientos establecidos, así como extremar el cuidado sobre el propio manejo que realizan en relación con sus explotaciones.

Aplicación de Programas sanitarios en la cabaña ganadera

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Los avances conseguidos con la aplicación en los Programas Nacionales de Erradicación resultan a día de hoy incuestionables, no sólo desde un punto de vista económico, productivo y sanitario, sino para la salud pública. Dicho éxito no sólo es consecuencia de los esfuerzos realizados a través de ellos, sino de su integración con el control establecido mediante los programas de inspección en mataderos y la realización de tratamientos y controles higiénico-sanitarios sobre los alimentos, junto con los esfuerzos de los productores en la mejora de las condiciones sanitarias y de bioseguridad de sus explotaciones.

 

Imágenes: Elena Cebada Ramos

Elena Cebada

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