Productos y servicios Turísticos basados en tradiciones para fomentar la identidad

Si hay un factor que favorezca la confluencia entre el atractivo de un destino y la necesidad de conocimiento por parte del turista es la tradición. La autenticidad del lugar puede convertirse en el más completo producto turístico sin perder la esencia.

Tradición, identidad y patrimonio deben cuidar el vínculo con las comunidades ayudando a generar conocimientos, ideas y representaciones compartidas en un mismo entorno geográfico. Se hace imprescindible mantener, además, una cercanía emocional, histórica y cultural en la que se fomente el sentimiento de pertenencia a la comunidad. Esto queda consolidado a través del desarrollo de actividades turísticas sostenibles y responsables con el destino.

En torno a lo que estamos comentando, existe la figura del patrimonio cultural intangible como elemento del territorio con arraigo Geográfico, social y culturalmente trascendente. No sólo nos referimos a un recurso turístico, sino a un factor fundamental y diferencial de identidad y sociabilidad. Su gran vulnerabilidad hace necesarias urgentes medidas de protección para preservar la diversidad cultural en un mundo globalizado. Con este fin la UNESCO ha proclamado Patrimonio de la Humanidad varios bienes intangibles por su simbología y su representatividad.

Por lo tanto, lo que nos interesa de manera práctica es cómo una empresa puede utilizar esta diferenciación propiciada por el territorio para generar un mayor volumen de negocio sin dejar de ser representativa y auténtica.

A nivel de alojamiento turístico en un entorno rural, me gustaría destacar una serie de factores y valores que deben aprovecharse para mejorar los resultados sin dejar de lado la identidad del espacio que ocupa. Debemos de vender experiencias, salir de los estereotipos hoteleros de toda la vida y aportar algo más con los “ingredientes” que desde nuestra localidad podemos aportar:

  • Peculiaridad de Fiestas típicas. Las fiestas típicas de un lugar son un atractivo para los visitantes y un fuerte gancho fidelizador para los turistas. Cuanto mejor las posicionemos, mayor será el efecto llamada que produzcan. En este caso contaría con la inestimable ayuda de la población local, que hace también de polo de atracción para el turista.
  • Conocimiento a partir de usos agrícolas y ganaderos. Aunque es algo cotidiano para la población local, para el turista es un aliciente a su visita. El poder conocer estas costumbres con los pequeños de la casa, enseñarles el origen de los alimentos o de algunos producto que consumen a diario, es un factor clave con el que debemos de contar.
  • Paisajes privilegiados conservados gracias a la concienciación del hombre. El hecho de que los habitantes de una localidad protejan y pongan en valor un lugar hace que el que viene de fuera también lo haga y fomente su cuidado. El paisaje es un bien importante en el turismo, por lo que es necesario poner todos los medios a nuestro alcance para que esté en la línea del destino que estamos promocionando.
  • Gastronomía propia con producto tradicional. Tanto a la hora de degustarla como en todo su proceso productivo, la gastronomía es uno de los principales motivos por los que nos gusta visitar los pueblos. Debemos conservar la parte más típica de esta actividad y saber transmitirla al turista.
  • Actividades en la naturaleza. La naturaleza en general y, en determinados casos, algunos recursos, provocan en el turista el interés de viajar. Conservando y potenciando los valores naturales provocaremos una revalorización de este aspecto y por lo tanto, un aumento de turistas que tenga como objetivo disfrutar de la naturaleza.
  • Biodiversidad característica de la zona rural. Debemos seguir la línea que marca nuestra historia, así como las características de la zona que habitamos. Respetar la biodiversidad e intentar regirnos por los límites que nos marca es básico para no dejar de ser nosotros mismos.
  • Sensación de desconexión y tranquilidad. La tranquilidad y posibilidad de evadirnos de nuestro día a día, constituye un recurso turístico que debemos aprovechar. Por tanto, es importante jugar con este principio, que a la larga puede asociarse a nuestro destino y favorecer la llegada de turistas con ganas de paz.

Es importante que sepamos analizar nuestra posición y conozcamos qué podemos ofrecer desde nuestro establecimiento y desde nuestro destino. Es a partir de nuestro conocimiento en nosotros mismos cuando podemos determinar cuáles son nuestros mercados reales y potenciales.

No debemos quitarnos mérito y estamos obligados a aprovechar al máximo nuestras posibilidades, ya que hay mucho que mostrar y el cliente está abierto a conocer lugares auténticos y humanos.

Imagen gracias a: http://www.turisleon.com/

 

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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