El paisaje como hilo conductor de la actividad turística de un territorio

El concepto “paisaje” puede ser muy sencillo de plasmar pero más complejo de explicar. Cuando denominamos el concepto de turismo partimos de la incidencia de muchas disciplinas aplicadas sobre la situación de un territorio, y como los agentes las adecúan a unas necesidades impuestas por el hombre.

Para entender el concepto de paisaje es necesario que partamos desde su componente social, ya que si el paisaje es algo, es un bien social estratégico moldeado por el ser humano en base a una legislación y unas normas sociales que lo apoyan. El ser humano percibe su ambiente y lo representa, decodificándolo en términos estéticos a través de los “valores paisajísticos”, y así, ya es factible leer sus condiciones patrimoniales, ecológicas, económicas y simbólicas.

La concepción clásica del paisaje, como algo ajeno a la actividad humana y de valor únicamente estético, ha dejado de tener peso. El paisaje es tan complejo como la sociedad que lo crea, su interpretación no puede ser simple, en él se confunde lo estético con lo práctico, lo económico se enlaza con lo ideológico y lo popular se segrega de lo clásico. Los valores del paisaje se consideran fundamentales para desarrollar propuestas de ordenación territorial, entre las cuales hacemos referencia a la estructura de esta ordenación territorial, así como a estructuras ecológicas y culturales.

Ante una tesitura de relación obligada, cabe reflexionar acerca de la necesidad de una relación armónica entre el desarrollo turístico y el ambiente –base de la existencia del paisaje– que debería considerar prioritariamente la sostenibilidad de sus recursos naturales y culturales; y por consiguiente la búsqueda de un manejo del paisaje a través de factores ambientales y territoriales que conduce a su valoración. Entender y analizar el papel del paisaje como recurso turístico  implica a su vez considerar procesos de gestión, como medios para su conservación y adaptación.

Ahora es cuando llega el momento de ajustar el equilibrio entre un paisaje natural y un paisaje turístico adaptado para cumplir las necesidades que se quieran conseguir. Una vez tengamos el recurso enmarcado dentro de un paisaje determinado y aceptado por el visitante, debemos tener en cuenta una serie de factores que inciden directamente sobre el paisaje y que pueden alterarlo hasta el punto de que nuestro destino no termine de funcionar como deseamos:

  • Accesibilidad. Es un factor muy importante para la vida de un destino turístico, ya que se puede tener ese atractivo, las infraestructuras y el equipamiento, pero si no es accesible no funcionará como tal destino turístico con las condiciones deseadas. El entorno natural podría transformarse en un obstáculo para el desarrollo turístico; por ejemplo para la creación de caminos de acceso, es posible que se requieran grandes cambios y que no se justifique la magnitud de la obra.
  • Apoyo de la Administración.  Es importante un acuerdo entre los diferentes agentes, entre ellos la administración, tanto central, como autonómica, local…, esta colaboración o acuerdo es una condición básica. También es posible que surjan situaciones en las que dos espacios físicos a los que nos referimos correspondan desde un punto de vista organizativo a diferentes dominios administrativos y políticos; o puede darse el caso de que una de estas administraciones no vea al turismo como una alternativa de desarrollo.
  • Grado de aceptación de la población local. Frente a los cambios que genera la actividad turística, los residentes locales pueden o no estar de acuerdo en adaptarse a ellos, y, como consecuencia, de esta aceptación  también depende que sea “exitoso” el desarrollo turístico propuesto.
  • Posicionamiento como destino. Aunque es complejo y laborioso estar al mismo tiempo dentro de un contexto similar y ser el baluarte de un determinado paisaje, nuestro objetivo sería posicionarnos como referentes en el mercado turístico, y adaptar nuestra marca a la característica diferenciadora de nuestro entorno y paisaje.

Dentro de los lugares geográficos que están relacionados con el proyecto que Cidecot desarrolla junto con las gentes de La Montaña Leonesa, conocemos la fuerte apuesta que desde Cantabria se está haciendo por salvaguardar sus recursos naturales, y por lo tanto su identidad paisajística. En la actualidad se encuentran en fase de puesta en marcha de un Proyecto de Ley, una interesante iniciativa que otorga un reconocimiento jurídico a la protección, gestión y ordenación del paisaje en la Comunidad Autónoma de Cantabria. Esta región apuesta cada vez más por la revalorización y conservación de todos esos recursos naturales que la definen.

En cuanto a política comunitaria en la Unión Europea, es interesante tener en cuenta la referencia del Convenio Europeo del Paisaje, a partir del cual se intenta animar a las autoridades públicas a adoptar políticas y medidas a escala local, regional, nacional e internacional para proteger, planificar y gestionar los paisajes. El objetivo de este convenio es el de conservar y mejorar su calidad y llevar al público, a las instituciones y a las autoridades locales y regionales a reconocer el valor y la importancia del paisaje y a tomar parte en las decisiones públicas relativas al mismo.

Una vez dicho esto, desde la iniciativa comunitaria de Cidecot en La Montaña Leonesa esperamos poder transmitirte como el paisaje es un concepto que va más allá de su atractivo estético, que hay diferentes factores que lo condicionan y que el salvaguardarlo es un componente muy a tener en cuenta para conservar la identidad de los destinos turísticos, y dinamizar la economía local a través del turismo de calidad y sostenible.

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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