Instalaciones agropecuarias y el turismo, apuesta de desarrollo rural

Todos aquellos que nos dedicamos al mundo del turismo vemos  día tras día rotos nuestros esquemas. Las tendencias cambian y en esta industria del ocio y del cliente “siempre tiene la razón” debemos estar continuamente inventando nuevas fórmulas que encajen a la hora de ofrecer nuevos productos. Debe existir una demanda potencial y el destino ha de estar preparado para acoger un determinado público con necesidades concretas.

Soy manchego y muy orgulloso de serlo, con una infancia rodeado de un ambiente de pueblo, en el que se viven las recolecciones como fiestas. La matanza del cerdo era todo un acontecimiento, ir a recoger los huevos de las gallinas siempre una alegría y hacer la comida alrededor del fuego un momento especial. Esa esencia es la que, ligada a ofertas de alojamiento, restauración, actividades complementarias, infraestructuras… debe transmitirse en el turismo rural. Porque a la gente de los pueblos les gusta su cultura, sentirse importantes, ayudar en todo lo posible y arrimar el hombro para que las cosas vayan mejor.

Es complicado hacer ver, a mucha de la población de estas áreas, el valor que representa para el resto de la sociedad la existencia de los pueblos y los contextos rurales. Estas son zonas en continuo equilibrio por la acción del hombre y que necesitan de éste para que la vida fluya de la mano de la cultura y las tradiciones.

En este artículo me gustaría hacer una valoración de las posibilidades que tenemos a nuestro alrededor y que muchas veces pasan desapercibidas. Os puedo asegurar que existen y que poseen un valor incalculable.

Cosas tan sencillas y tan a mano en los pueblos como las actividades agropecuarias, las labores del campo, cuidado de animales, mantenimiento de casas, labores del hogar, actividades como la caza y la pesca… todo ello obvio y rutinario para alguien que las realiza a diario, son experiencias inolvidables para una persona de ciudad que quiere conocer tradiciones ligadas a la propia esencia del ser humano.

Por lo tanto, ¿Qué puede ofrecer a una determinada población rural a partir articular proyectos turísticos en relación a sus actividades agropecuarias

  • Compromiso por parte de los diferentes agentes.  A partir de la generación de un proyecto solidario y respetuoso con el medio ambiente, se produce una relación de confianza entre lugareños, empresarios y administración que conforma sinergias y entendimiento.
  • Dinamización económica de la producción agraria.  A partir de la venta en circuitos cortos y un estrecho nexo entre productores y consumidores, se produce una relación de confianza en base al comercio con pequeñas explotaciones de productos de calidad.
  • Ruptura de barreras campo-ciudad. Aunque en un primer momento pensemos que las distancias son insalvables, el ser humano no ha vivido siempre sobre hormigón. Relativizar esta barrera y vivirlo en primera persona elimina prejuicios y mejoran la experiencia.
  • Compromiso medioambiental con el entorno.  Al fomentar los usos tradicionales del entorno rural, colaboramos con la sostenibilidad medioambiental de zona y ponemos nuestro granito de arena para la continuidad de las culturas locales.

Desde un punto de vista más práctico es interesante analizar algunos proyectos en relación a modelos de agroturismo:

  • Accueil Paysan: Esta asociación trabaja para reforzar la interrelación entre turismo rural y la producción agropecuaria. Favorecen la conservación del modelo tradicional agrícola y ganadero en su interrelación con el turismo rural y sobre todo el mantenimiento de poblaciones en el medio rural.
  • OutbackSpain: Este proyecto Segoviano cuenta con una pequeña granja familiar y un centro de educación ambiental para descubrir a la vez la naturaleza, los caballos y una vida rural moderna, a través del ocio educativo.
  • Agroecosegovia: Se trata de una pequeña empresa familiar dedicada a la producción ecológica de cereales y leguminosas destinados principalmente a consumo humano: trigo duro y centeno panificables y lenteja pardina. Ligado a este proyecto se realizan visitas a la finca de carácter educativo.
  • La casa del naturalista. Esta casa Asturiana está integrada en una antigua “quintana” del siglo XVIII. Posee un huerto de producción ecológica y una pequeña explotación apícola. Entre los servicios que ofrece la casa se incluyen comidas caseras, trabajos en el huerto, excursiones guiadas, talleres de educación medio- ambiental y música tradicional asturiana.

Podéis conocer más proyectos relacionados con explotaciones agropecuarias en el siguiente enlace.

Espero haber podido transmitir algunas pequeñas ideas en relación a las posibilidades que tienen este tipo de actividades de cara a su comercialización. Por otro lado es interesante analizar la situación desde el punto de vista de una actividad limitada en producción, pero ilimitada en cuanto a su potencial turístico.

¿Estarías dispuesto a profesionalizar turísticamente tu actividad tradicionalmente agrícola?

Fuente de la imagen: http://1.bp.blogspot.com/

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

Facebook Twitter 

Share

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *