¿De dónde venimos y a dónde vamos?

A pesar del pesimismo dominante, la crisis, el desempleo y la emigración hacia otros países, España también ha dejado de vivir en la comunidad local para instalarse de lleno en una sociedad global, una sociedad de la información, como diría Castells, en la que hemos traspasado las fronteras nacionales, sociales y culturales y donde la inseguridad producida por la deslocalización y la progresiva homogenización ha provocado una pérdida de la identidad.

Podemos decir que, en gran medida, un individuo se define como tal en relación al grupo al que pertenece, y a partir de ello forjamos nuestra propia identidad social. Sin embargo, la incertidumbre propia de la sociedad globalizada hace que cada vez más se disparen flujos migratorios de forma masiva, pretendiendo en ocasiones, adquirir esa identidad mediante comunidades transnacionales.

De esta forma, ¿estaríamos asistiendo a una crisis del Estado-nación? ¿Son las nuevas tecnologías y los nuevos flujos migratorios favorecidos por esa eliminación de las distancias tiempo-espacio las que están acabando con las identidades culturales? En verdad, conocemos fuertes comunidades que lejos de desintegrarse fuera del área geográfica de referencia, se reafirman. En ocasiones la consecuencia de ello es la segregación sufrida por colectivos como los mexicanos en EE.UU o el fenómeno del Apartheid.

De la misma manera esta segregación no se produce únicamente de forma cultural sino que también debemos señalar una segregación laboral. Si hace casi una década eran los inmigrantes los que ocupaban puestos de trabajo calificados “de menor calidad o baja cualificación” ahora podemos señalar la “fuga de cerebros” que se produciría alrededor de dos dimensiones geográficas: la nacional y la local. Hablamos ahora del éxodo rural.

De dónde venimos¿Miedo a emprender? ¿Falta de creatividad o de iniciativa empresarial? ¿Incremento progresivo del desempleo? ¿Bajas tasas de natalidad? Lo cierto es que la Montaña Leonesa pierde población, población que busca desarrollarse profesionalmente y para ello decide renunciar a sus orígenes. La montaña necesita creer que puede y que tiene recursos humanos, materiales y naturales más que suficientes para crecer y para que sus gentes se desarrollen en todos los sentidos sin perderse en ciudades deshumanizadas producto de la globalización y la flexibilización del mercado.

Asistimos a un proceso de desterritorialización y separación de la comunidad y el espacio físico que dificulta la localidad, creando comunidades migratorias que se ven obligadas o bien a ser asimilados por el grupo aculturador o por el contrario se dejan llevar hacia una sociedad homogénea donde las raíces, roles y valores tradicionales se pierden a favor de la masa dominante.

Haciendo referencia a Zygmunt  Bauman, un “universo líquido”, cambiante y voluble que lo llena todo y que se lleva tras de sí tradiciones irrecuperables, modos de vida y la identidad de un territorio ubicado en la Montaña Leonesa que no queremos perder.

Es indudable que la globalización es una forma de progreso económico de la sociedad moderna que de ninguna forma se puede parar pero, ¿a qué precio?

Porque queremos tomar las riendas del desarrollo. Porque queremos devolver a la tierra lo que nos dio y porque vivir y construir el futuro de la montaña nos identifica con nuestras raíces y con nuestros valores.

 

Bibliografía

 Textos de Ciencias Políticas. Democracia y ciudadanía en la sociedad global. nº10, DR: Universidad Nacional Autónoma de México.

  • GIDDENS, Anthony (1991) Modernidad e Identidad del Yo. Barcelona: Península.
  • BECK, Ulrich (1998) ¿Qué es la Globalización? Barcelona: Paidós.
  • BAUMAN, Zigmunt (2006). Vida Líquida. Barcelona: Paidós.
  • RÍOS, Félix J. (2007) Interculturalidad, insularidad, globalización. Universidad de la Laguna.

 

Imagen Llamada: Dani Leoz

Javier de Rábano

Javier De Rábano

Emprendedor Social / gerencia@ecoperia.org

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Comentarios

1 Comentario ¿De dónde venimos y a dónde vamos?

  1. Cesareo Fernandez

    .. Y porque sabemos y hacemos posible que la gran familia humana se construye mejor sobre la sabiduría perenne que consolida la práctica de los grandes principios: participación, solidaridad, subsidiariedad, y armonía en la relación con nosotros mismos, los demás y el entorno.

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