El turismo como actividad de desarrollo de comunidades Rurales

Cuando partimos del término tan transversal y ambiguo como es el Turismo no sabemos bien definir y delimitar cuales son su ámbitos de actuación y porque este fenómeno es un polo de atracción económico tal para todo tipo de agentes. Debemos de partir  de la base que el Turismo es un sector o una industria con fines económicos muy sensible a todo tipo de cambios, sean del origen que sea.

Cuando un determinado lugar tiene una verdadera apuesta por el sector turístico debe partir de la base que no solo el beneficio económico es  el único impacto que el turismo puede dejar en su territorio, sino que se produce también una explotación de determinados recursos que pueden ser sensibles en mayor o menor medida.

Es a raíz de la concienciación del consumidor en su propio impacto cuando surge una corriente de sensibilización con el medio ambiente, una adaptación de su estilo de vida en relación a hábitos saludables y sostenibles por el entorno. El término que se ha atribuido a esta corriente social es LOHAS (“Lifestyle of Health and Sustainability“), definido como un consumo ético y ecológico, con una importante fuerza sobre el desarrollo estratégico de las marcas, que ven en la responsabilidad social con el entorno una baza importante para ganar cuota de mercado y despegarse de su competencia.

Si tenemos claro que el impacto 0 no existe, podemos empezar a trabajar en la limitación máxima de esos impactos o en la compensación ecológica de las acciones asociadas al turismo que estamos recibiendo. Es decir, si estimamos que cada turista que recibimos tiene un impacto de CO2 “X”, pues se hace una plantación de árboles en relación al turismo que recibimos, este tipo de acciones puede extrapolares a diversos ámbitos.

Podemos realizar una relación de determinados impactos positivos que el turismo puede producir en zonas rurales:

  • Disminución sensible de la tasa de paro.
  • Más apoyo a las áreas rurales con posibilidades de desarrollo.
  • Financiación sobre áreas por parte de administración y entidades privadas.
  • Paralización de flujo migratorio hacia núcleos urbanos.
  • Potenciar el desarrollo de forma autónoma.
  • Profesionalización de la actividad turística.

Por otro lado debemos tener en cuenta y hacerle llegar al turista la idea de que el Turismo Rural tiene una serie de limitaciones que hacen que  más singular si cabe este tipo de turismo y que son necesarias para su conservación:

  • La visitas turísticas no garantizan una experiencia turística encorsetada, nos exponemos a factores sensibles a las propias alteraciones del entorno.
  • La capacidad de absorción del impacto de turismo debe estar analizado y delimitado,  para que ese recurso no se vea alterado.
  • No debemos cerrar las puertas al crecimiento del destino, pero si debemos controlar ese crecimiento en favor de la sensibilidad de los recursos turísticos que intentamos salvaguardar.
  • El crecimiento no solo afecta al turista, sino que va de la mano de las comunidades locales. El crecer debe de justificar los medios que utiliza para llegar al objetivo.
  • Si no queremos afectar la singularidad debemos conservar los procesos locales naturales. Es la única forma de salvaguardad la identidad del territorio.
  • En relación a nuestra gestión y distribución, controlar la oferta sobre la demanda. Una forma consecuente para adaptarnos a las necesidades y  amortiguar el impacto.

Bueno, teniendo claro que es lo que nos puede reportar el Turismo Rural y analizando las limitaciones que tienen las áreas rurales como destino turístico, ¿Como podemos empezar a trabajar en un desarrollo turístico sostenible dentro de nuestro contexto?. Pues la única clave para dinamizar el turismo en áreas rurales, es trabajar sobre la convicción y las realidades de lo que vamos a ofrecer es competitivo y partir de unas premisas básicas:

  • Definir al máximo nuestra oferta turística, partiendo de las infraestructuras, servicios, comunicaciones, oferta complementaria…, la idea es saber exactamente con que contamos y hasta que punto podemos ser competitivos.
  • Definir los límites de nuestra capacidad de asimilación así como de crecimiento, en favor de poder proporcionar un servicio de calidad sin que el destino corra ningún riesgo.
  • Desarrollar procesos participativos que nos reporten información sobre la disposición en materia turística de todos los agentes de una comunidad.
  • Implementar nuevos modelos de gestión en base a la sensibilidad de nuestros recursos singulares.
  • Involucrar a las poblaciones locales no solo en el momento de la planificación sino en la ejecución de todo el proceso de dinamización del destino.

Una vez podamos planificar de una forma justificada las acciones que vamos a llevar a cabo, debemos ser consciente que el cambio y la profesionalización turística de un lugar es a largo plazo. La modificación de los flujos de turismo y del acercamiento de conductas y percepciones, no es algo que cambie de la noche a la mañana, hace falta trabajo en equipo por parte de los todos los agentes, planificación a largo plazo y un proceso de mejora, tras los errores que seguro cometeremos, pero que nos ayudarán a saber cual es el camino adecuado.

¿Convencido de apostar por el turismo como oportunidad de desarrollo de comunidades rurales?

Fuente de la imagen: http://www.upsingapore.com/

Andres

Técnico especializado en Marketing Turístico

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